La revolución en la alimentación… ¿Es el factor limitante?

Vivimos en la era del ciclismo 3.0 , una verdadera revolución que arrasa día a día con todas los dogmas y creencias, que hasta ahora en el ciclismo, se creían tener controlados.

De esta forma, los cambios irrumpen día a día, dejando atrás a quienes no los aceptan o no los comparten; los frenos de disco vinieron para quedarse, (en contra de lo que muchos pensaban), los sistemas de entrenamiento también han cambiado: ¿Quien imaginaría hace unos años hacer «pocos km» en invierno como forma de preparación?, ahora todos han oído hablar de la «periodización inversa».

Paralelamente al «microcosmos ciclista», el mundo que nos rodea también se encuentra en constante avance: las nuevas tecnologías, la comunicación, los procesos de fabricación y sistemas de consumo: todo se destruye y construye de nuevo cada día.

En este sentido, la industria de la alimentación ha sufrido un gran cambio,creando nuevos modelos de consumo que están modificando nuestros hábitos y comportamientos frente a la comida.

Cada día nos encontramos con nuevos «NO alimentos» ( decorados con los colores y formas más apetitosos) que confunden nuestras percepciones y concepciones a cerca de lo que es sano y lo que no lo es.

Los zumos, se confunden con «concentrados», la leche con los «preparados lácteos», hasta las frutas y verduras vienen ya cortadas y envasadas en plásticos » , así claro que es difícil saber que es lo mejor para nuestros cuerpos».

El consumo de productos frescos, que tan relevante debiera ser en nuestra dieta, es interrumpido constantemente por los preparados y precocinados de rápida elaboración .La alimentación consciente y responsable es vista como algo «especial».

De esta forma , constantemente vemos planteamientos sobre » qué debemos comer para rendir» , haciéndonos creer que «hay algo mágico detrás de la alimentación de cada ciclista profesional, pasando por alto el que quizás debiéramos simplificar las cosas y comer como algunos dirían, «al estilo de nuestros abuelos»: primando los productos frescos, los vegetales de la huerta y, en resumidas cuentas, los alimentos de alto valor biológico.